Trabajar duro dentro y fuera del salón de baile: Tips para mejorar nuestro diálogo interno

Por: Tatiana Rodríguez/ Dance Lab

Los bailarines, definitivamente, no se hacen solo en el estudio. Aprovecha cualquier tiempo libre de manera constructiva, sobretodo cuando pueda ser una pausa involuntaria debido a una lastimadura o receso de vacaciones o cuando las condiciones del tiempo interrumpan el itinerario regular de clases.

Dedicar tiempo a repasar mentalmente tus coreografías, ver videos de danza, estudiar bailarines interpretando las piezas que tengas que bailar próximamente o aquellos estilos que te hagan crecer en tu interpretación siempre te harán crecer como bailarín. Igualmente, anotar las correcciones que hayas estado recibiendo de tus maestros y dedicar un momento a repasarlas mentalmente te va a ayudar en tu progreso. 

Un artículo publicado en la revista Pointe hace unas semanas nos presenta un tema importante en el que también podemos trabajar cuando estemos fuera del estudio. Se trata de prestar atención a nuestra conversación interna (en inglés “self talk”) y evaluar cómo eso que nos decimos internamente puede estar aportando o deteniéndonos en el camino de convertirnos en los bailarines que queremos y podemos ser. 

Lo primero es prestar atención a lo que nos decimos a nosotros mismos en situaciones cotidianas de la vida y sobretodo mientras bailamos. Cuando nuestra conversación interna se torna mayormente negativa es momento de tomar conciencia de ello y tomar acción. A continuación algunas de las recomendaciones que nos propone Madeleine Purcell en su artículo Let's Talk About Self Talk: Tips for Changing a Negative Inner Dialogue:

  1. Idetifica aquellos pensamientos “blanco/negro” o auto-destructivos: Observa y reconoce si te estás dando crítica constructiva o si tu diálogo interno es auto-destructivo. Si, por ejemplo, cuando te falla una pirueta piensas “todo el mundo gira mejor que yo”, plantéate si esto es realmente 100 por ciento verdadero. Igualmente si piensas que siempre se te equivocas en la coreografía, cuestiona si esa manera de pensar te está llevando a tomar una acción que te permita mejorar en eso que te cuesta trabajo.

  2. Haz una lista: Haz una lista de las cosas que te gustan de tu forma de bailar (¡y no puede ser nada!) y otra lista de las cosas en las que quieres mejorar. La primera lista puede incluir desde el disfrute que sientes al bailar hasta aspectos de la técnica en los que has estado trabajando conscientemente por mejorar. En la segunda lista incluye aquellos aspectos que reconoces que tienes que seguir trabajando para mejorar. Al definirlos como tal estableces un camino de posibilidad sujeto a tu dedicación y compromiso cuya meta no es la perfección si no progresar poco a poco.

  3. “Best Friend Rule”: Háblate como le hablarías a tu mejor amig@. Cuando un amigo nos pide retroalimentación o feedback tendemos a irnos del lado de la crítica constructiva. Aún cuando sepamos que esté ejecutando determinado paso incorrectamente, siempre tendemos a buscar una manera sutil, respetuosa y amable de decirle lo que debe corregir. De manera que no seamos tan duros con nosotros mismos y hablémonos como si fuéramos nuestro mejor amig@.

La mente es muy poderosa. Nunca olvidaré aquel ensayo del primer montaje del solo “Alturas” (2010) en el que María Carrera (DEP), nuestra maestra-ensayadora de Balleteatro Nacional de PR en aquel entonces, me dijo estas palabras como única corrección cuando no podía terminar aquella pieza en el que me habían puesto como first cast: “tu problema está en tu mente…”. Esas palabras se me quedaron grabadas y me dediqué en adelante a trabajar las dificultades, aparentemente técnicas, siempre primero desde la mente. Un trabajo que para el bailarín nunca está dominado por completo. 

Los bailarines definitivamente tienen que dar demasiadas batallas en este País y en nuestra cultura, pero una de ellas comienza en nuestra mente. ¡Tenemos todas las de ganarla!

Tatiana Rodríguez , directora de  Dance Lab , en el solo “Alturas” - pieza coreografiada por María Julia Landa para las Competencias Internacionales de Ballet en Jackson, Mississippi en 1994- en "Huellas de María Julia Landa" de Balleteatro Nacional de PR (2012). Foto por Julio Swayne del Caribe.

Tatiana Rodríguez, directora de Dance Lab, en el solo “Alturas” - pieza coreografiada por María Julia Landa para las Competencias Internacionales de Ballet en Jackson, Mississippi en 1994- en "Huellas de María Julia Landa" de Balleteatro Nacional de PR (2012). Foto por Julio Swayne del Caribe.